Los pequeños cambios hacen grandes diferencias. La Ciudad de México necesita iniciativas e ideas de todos, pero para poder ayudar a los demás, pero, primero hay que comenzar por uno mismo.

Comprométete y haz un cambio. Quizás puedes empezar por eliminar un mal hábito, siendo más amable con la gente que te rodea, cediendo el paso en el tráfico o el asiento en el metro, o llegando temprano al trabajo.

Opciones hay muchas, lo importante es ser sincero, decidirte y comenzar el cambio desde adentro.

¿Cómo puedo empezar el cambio por mi mismo?

Sé puntual en todos los aspectos de tu vida. El tiempo de lo más valioso y más en nuestra ciudad en la que los trayectos son largos. Respeta el tiempo de los demás y la mejor manera de hacerlo es siendo puntual, esto muestra a una persona educada y aumenta la productividad.

Di no al soborno. Muchas veces es muy fácil salir de una situación complicada utilizando el soborno, pero eso es lo peor que puedes hacer ya que al sobornar solamente ayudas a agrandar la corrupción y por consecuencia quiebras el sistema del cual tanto te quejas. Acepta tus errores y enfrenta las consecuencias como un ciudadano responsable.

 

 

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